Cógeme de la mano
porque ya no somos,
porque ya no estamos,
y cada dedo
se siente separado y muerto.
Sé que conoces
Los relámpagos de palabras
que duermen en los hoteles de buena muerte,
las barcas que pueden servir de brújula.
Pero yo no quiero eso,
yo quiero que bajes la escalera
para poder besar tu reloj
y regalarte el peso de mis ojos.
Bailaremos por el lado que más nos duela
donde triunfan todos los fracasos.
Estás que no paras. Me encanta sobre todo el verso "las barcas que pueden servir de brújula". No pares, que estás sembrado.
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